Estos múltiples síntomas que abarcan el trastorno, determinan la aparición de la alteración como un cuadro que afecta al individuo cuando se presentan en la mayoría de las situaciones experimentadas.

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Garrido (2000), tomando como base los trastornos de la personalidad con características de una expresa que este término describe un patrón de conducta caracterizado por la falta de remordimientos y una ausencia completa de restricciones.

Del mismo modo, y basado en la exposición de Garrido (2003), agrega que se desarrolló, en ese tiempo, el concepto de “locura moral”, en referencia a los hombres con comportamientos y actitudes antisociales.

El grupo C comprende los trastornos de la personalidad por evitación, por dependencia y el obsesivo-compulsivo, y una categoría denominada trastorno de la personalidad no especificado, en la cual las personas suelen ser ansiosas y temerosas.

En síntesis, el lugar que ocupan los trastornos de la personalidad en este contexto se presentan de tal manera que obligan a que el patrón sea estable, inflexible y manifestable en una amplia gama de situaciones sociales y personales, no limitados a episodios concretos.

Autores como Kaplan, Sadok y Grebb, (1994) presentan enfoques complementarios a los que se han mencionado pero, en este punto, al referenciar aquellas definiciones y planteamientos que se relacionan de manera directa con los trastornos de la personalidad como tal.

Es entonces cuando estos autores hacen mención a la agrupación que el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) le da a los trastornos de la personalidad, los cuales se dividen en la personalidad paranoide, la esquizoide y la esquizotípica.

Clonniger (1998, referenciado por Téllez, Tabrda y Burgos, 2003) define la personalidad como la organización dinámica de los diferentes sistemas psicobiológicos del individuo que permiten una mejor adaptación, y cuya organización depende de la maduración neurobiológica, las experiencias interpersonales y afectivas, y la incorporación de normas sociales.

Sus investigaciones, apoyadas en el Modelo de Rasgos, expresan que los eventos internos y externos hacen parte de un fenómeno multidimensional, donde los aspectos del individuo se integran en dimensiones psicométricas y neurobiológicas para realizar las descripciones categoriales y dimensionales de la personalidad y, a partir de ello, reformular los estudios con la creación de un nuevo modelo de la personalidad (Arroyo y Roca, 1998).

Las anteriores pertenecen a la agrupación del grupo A.